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FIscalidad básica para Asociaciones

fiscalidad

Existen una serie de obligaciones fiscales que toda asociación recién constituida debe conocer, ya que van a afectar a su funcionamiento.

OBTENER EL C.I.F. DE LA ASOCIACIÓN

cifEl Código de Identificación Fiscal es único para cada entidad y no varía por las modificaciones que sufra la asociación a lo largo de sus vida.

El CIF empezará con la letra G, que indica que se trata de una entidad sin ánimo de lucro, al que le sigue el número de identificación.

Una vez constituida la asociación, se tiene un periodo de un mes para tramitar el CIF (CIF provisional, luego se da el definitivo).

El CIF es imprescindible para muchas gestiones: solicitar subvenciones, identificarse delante de las Administraciones Públicas, para abrir una cuenta, solicitar una póliza de crédito, para el pago de los impuestos, emisión de facturas, solicitud de exenciones…

 

Tmites a seguir

El CIF se tramita ante la administración de Hacienda que corresponda según el domicilio social de la entidad. En nuestro caso, en Teruel.

Se debe rellenar:

  • Solicitud del CIF (impreso de Declaración Censal o Modelo 037). Al mismo se adjuntará una fotocopia del DNI de la persona de entre los socios fundadores que firme el impreso de solicitud (normalmente, el presidente).
  • Original y fotocopia para compulsar de los estatutos sellados por el registro correspondiente.
  • Original y fotocopia para compulsar del Acta fundacional.
  • Original y fotocopia para compulsar de estar inscritos en el Registro de Asociaciones.


En la medida que cambie alguna de las circunstancias de la asociación, bien sea su domicilio, u otro aspecto (miembros, estatutos, junta directiva… no es necesario), tendremos que volver a rellenar el modelo 037 para que nos envíen una nueva tarjeta con los datos modificados. Conviene actualizar los datos, por si envían documentación importante o reclamaciones y podamos vernos con alguna sanción como consecuencia de no tener correcta la dirección.

 

IMPUESTO SOBRE EL VALOR AÑADIDO (IVA)

iva

Algunas actividades económicas, debido a su naturaleza, se facturan como exentas de IVA. Quien las presta normalmente incluirá en el precio los costes de IVA que ha soportado (ya que no los puede recuperar de Hacienda), por lo que el efecto real suele ser que el consumidor se ahorra la parte de IVA que correspondería a la última subida de precio aplicada al producto o servicio en su proceso de elaboración, quedando incluidos en el precio todos los IVAs anteriormente aplicados.

Si todas nuestras actividades económicas están exentas de IVA, no realizaremos liquidaciones trimestrales ni resúmenes anuales de IVA (si hemos informado de ello a Hacienda en el modelo 036), ni podremos deducirnos el IVA soportado en nuestras compras.

Otra situación posible es que parte de nuestras actividades sujetas a IVA esté exenta y otra parte no lo esté. En ese caso –en el que, por supuesto, sí se presentan las declaraciones– la entidad solamente puede deducirse del IVA soportado en sus compras en la proporción que corresponde a la parte de sus ingresos que no está exenta (aquella en la que sí cobra IVA), aplicando para ello la regla de prorrata en una de sus dos modalidades (prorrata general y prorrata especial).

Existen numerosos supuestos de exención. Algunos tienen carácter "objetivo" (sólo dependen del "objeto" de la actividad que se factura, por ejemplo servicios sanitarios o educativos) y otros tienen carácter "subjetivo" porque, además de tenerse en cuenta la naturaleza del servicio prestado, también hay requisitos referidos al sujeto que lo presta. Así, tenemos exenciones relacionadas con servicios de carácter cultural o de acción social que están exentos si quien los presta es "entidad o establecimiento de carácter social" o servicios exentos cuando se trata de servicios prestados sólo a sus propios socios por ciertos tipos de entidades.

Para estos casos, se puede solicitar de Hacienda el reconocimiento de ser "entidad o establecimiento de carácter social", sin que sea obligatorio hacerlo. Aun no solicitándolo, es preceptivo aplicar la exención en los servicios prestados por estas entidades, siempre que correspondan con los que menciona el artículo 20 de la Ley de IVA. La ventaja de solicitar la exención estriba en su carácter vinculante para la Agencia Tributaria, que nos da mayor seguridad de que se cumplen todos los requisitos y que se está aplicando correctamente la exención.

Resumiendo, hoy por hoy, la inmensa mayoría de las asociaciones no necesitan solicitar la exención del IVA, ni han de hacer las declaraciones periódicas. Pero tampoco se pueden deducir el IVA de las compras y servicios que se lleven a cabo para el desarrollo de sus actividades.

Sólo en los casos de las asociaciones con mucho volumen de ingresos y gastos (más de 60.000 €) necesitarían solicitar la exención de este impuesto, siempre que sus actividades cumplan los requisitos exigidos.

 

Solicitud de exención de IVA

A la hora de solicitar la exención de IVA, Hacienda establece una serie de claves en función del tipo de exención a la que queramos acceder. Normalmente, si la asociación juvenil esta declarada de Utilidad Pública, la documentación a presentar es la siguiente:

  • Solicitud de exención de IVA.
  • Acta de Constitución de la asociación.
  • Estatutos de la misma.
  • Certificado de inscripción de la entidad en el Registro Publico correspondiente.

 

IMPUESTO DE ACTIVIDADES ECONÓMICAS (IAE)

iaeEn la medida en que se desarrollan actividades susceptibles de producir una transacción económica, hay que darse de alta de alguno o más de los epígrafes de la lista confeccionada por Hacienda.

Pero hay determinadas actividades económicas que están realizadas por determinados sujetos pasivos y que están exentas del pago del IAE. Las exenciones, sin embargo, no son automáticas y se tienen que solicitar a la Administración de Hacienda. Entre ellas, se encuentran las actividades de las fundaciones y asociaciones declaradas de utilidad pública, que estén relacionadas con su objeto social o finalidad específica, que no generen competencia desleal y que estén destinadas a colectivos genéricos.

 

Exenciones y bonificaciones

Las fundaciones, asociaciones declaradas de utilidad pública y aquellas que trabajan con un colectivo de personas con discapacidad psíquica, física o sensorial, están exentas del pago de este impuesto, en aquellas actividades relativas al cumplimiento de sus fines estatuarios, pero hay que darse de alta y solicitar la exención.

El IAE se tramita ante la Administración de Hacienda que nos corresponda, y para ello debemos rellenar los siguientes impresos:

  • Impreso de Declaración Censal 037.
  • Impreso de Alta en el IAE 845 (cuota municipal).
  • Impreso de Alta en el IAE 846 (cuota provincial o nacional).

Una vez dada de alta la asociación, se debe solicitar la exención de pago del impuesto. Para lo que hay que presentar:

  • Solicitud de exención de IAE.
  • Acta de Constitución de la asociación.
  • Estatutos de la misma.
  • Certificado de inscripción de la entidad en el Registro Publico correspondiente.

 

DECLARACIÓN DE UTILIDAD PÚBLICA

No todas las asociaciones son de utilidad pública, hay que solicitarlo. Existen una serie de requisitos a cumplir:

  • Perseguir fines de interés general.
  • Destinar como mínimo el 70% de sus rentas e ingresos a la realización de estos en el plazo de tres años, a partir de su obtención.
  • No ser titulares de participaciones mayoritarias en sociedades mercantiles.
  • Rendir cuentas anuales.
  • Aplicar a su patrimonio, en caso de disolución, a la realización de fines de interés general análogos.
  • Los socios fundadores, cónyuges o parientes, no podrán ser los principales destinatarios de las actividades de estas entidades o disfrutar de condiciones especiales.
  • Los cargos de los representantes estatutarios deberán ser gratuitos.
  • Su actividad principal no podrá ser mercantil.